EL ARRIBEÑO BALLET: GANADOR DEL RUBRO CONJUNTO DE DANZA PRE COSQUÍN 2026 SEDE LOS VARELA

Hay triunfos que no se gritan: se lloran.Triunfos que no nacen en un día, sino en años de insistir cuando duele, de ensayar cuando nadie mira, de soñar cuando parece imposible.

El Arribeño Ballet vivió uno de esos momentos que estremecen el alma: se coronó ganador del rubro Conjunto de Danza en el Pre Cosquín 2026, sede Los Varela, escribiendo una página que quedará guardada para siempre en la historia de la danza catamarqueña.

No fue solo una presentación. Fue una revelación. Fue la prueba viva de que cuando la danza se abraza con el corazón, se convierte en destino.

Desde 2018, bajo la guía sensible y firme de José Aballay, el ballet construye, paso a paso, una identidad profunda: técnica pulida, disciplina silenciosa, respeto por la raíz y valentía para volverla obra escénica. Años enteros donde cada ensayo fue una semilla, cada caída una enseñanza, cada lágrima un impulso para seguir. Y en Los Varela, todo eso floreció.

Cuando se abrieron los telones, los carnavales de Pomán irrumpieron en escena con esa fuerza que solo tiene lo ancestral, los colores contaron más que una historia: contaron un origen. Los vestuarios, cuidados al detalle, parecían respirar, dialogar con el público, recordar que el folklore también es pintura en movimiento.

Pero fueron ellos, los bailarines, quienes encendieron el alma de la gente: sus sonrisas genuinas, sus miradas cómplices, ese brillo que aparece solo cuando se baila desde adentro.
Cada desplazamiento fue exacto, cada giro tuvo destino. Nada estuvo puesto al azar.
Luego llegó la escena del casamiento, y la elegancia se volvió protagonista. Las damas, etéreas, delicadas, como si caminaran en puntas de emoción. Los varones, firmes, gallardos, sosteniendo cada figura con respeto y exactitud.

Una coreografía que no solo se ejecutó: se narró, como si cada paso fuera una palabra que evocaba tradición, unión, vida. Fue un momento donde la danza dejó de ser movimiento para convertirse en poesía.

El Arribeño Ballet está formado por niños, jóvenes, adultos y mayores, todos latiendo al mismo ritmo, esa diversidad no es un detalle: es su mayor fortaleza. Porque en el ballet conviven la inocencia de los que empiezan, la energía de los que sueñan, la madurez de los que enseñan y la emoción de los que ya han visto muchos escenarios. Todos son uno, una familia, un mismo corazón danzando.

Este logro es la confirmación de que los sueños encuentran su camino cuando hay constancia, humildad y trabajo. Que la danza no solo se aprende: se honra, y que cuando un grupo abraza la tradición con cuerpo, alma y memoria, la tierra misma los empuja hacia adelante.

Porque lo que pasó en Los Varela no se mide por un premio: se mide por lo que dejó en el público, por los abrazos después del resultado, por la certeza de que Catamarca tiene en ellos un orgullo inmenso.
El Arribeño Ballet se prepara ahora para pisar la emblemática Plaza Próspero Molina, donde tantos artistas han dejado su huella. Van con gratitud, con emoción, con la convicción de quienes saben que la danza no se improvisa: se construye con alma. Y allí, cuando los reflectores los alcancen, Catamarca entera danzará con ellos.

Felicitaciones, Arribeño Ballet. Este triunfo es el comienzo de un sueño que ya empezó a hacerse eterno. Los Varela y Catamarca los aplauden de pie

Please follow and like us: